Se trata de la casa donde vivió el poeta oriolano Miguel Hernández con sus padres y hermanos. Se encuentra situada en el número 73 de la popularmente conocida como calle de Arriba. Es una vivienda con explotación ganadera, similar a otras seis o siete existentes en la misma calle a principios de siglo.
El conjunto de las dependencias se adapta a la pendiente del terreno, mediante una serie de aterrazados donde se sitúan sucesivamente la vivienda y el patio, el cobertizo para las cabras y el huerto.
La vivienda es obra de mampostería con zócalo de fachada y refuerzo de huecos, puertas y ventanas, en sillería. Consta de dos crujías paralelas a fachada. En la anterior se sitúan el comedor y la salita de estar, y en la posterior los dormitorios y la cocina y un pequeño "sostre", que es la única habitación en planta alta. La cubierta es de teja árabe a tres aguas. La fachada está pintada a la forma tradicional con zócalo gris, recercado de puertas y ventanas en ocre oscuro y pared en ocre claro.
Desde la cocina se accede al patio, donde se encuentra el pozo y una pila de piedra para el agua. En una esquina se halla el cobertizo para la leña, que incluye un pequeño aseo. El resto del patio está parcialmente ajardinado. Subiendo unas escaleras se accede al cobertizo de las cabras y, desde éste, a través de una pequeña puerta, al huerto, lindante ya con la roca de la sierra. Estas dos últimas dependencias cuentan con puertas a la calle de Cantos.
Miguel Hernández dedicó un bello poema al huerto de su casa, titulado precisamente “HUERTO-mío”. En el mismo, lo describe de la siguiente manera:
Paraíso local, creación postrera,
si breve de mi casa;
sitiado abril, tapiada primavera,
donde mi vida pasa
calmándole la sed cuando le abrasa.
La higuera, el árbol bajo el cual el poeta se refugiaba de los rayos del implacable sol, también mereció los versos hermosos de Miguel Hernández:
Mi carne, contra el tronco, se apodera,
en la siesta del día
de la vida, del peso de la higuera,
¡tanto!, que se diría,
al divorciarlas, que es de carne mía.
El último sábado de cada mes se celebran tertulias poéticas en el patio de la Casa Museo, organizadas por el Foro Social de Orihuela y el Ayuntamiento de la ciudad, que tienen el objetivo de mantener vivo este espacio dedicado a la memoria del más universal de los oriolanos.